TOPES DE VIA: Parte I
Por Joan C. Cots (*)
jccots@retemail.es
"Pasan desapercibidos y sin embargo son imprescindibles en la estaciones
y vías de apartadero. Realmente es un tema poco tratado en modelismo ferroviario.
Desde estas páginas vamos a contribuir a su difusión para los aficcionados al
modelismo ferroviario."
Este
trabajo es la síntesis de toda una serie de apuntes, dibujos y bocetos que he
ido recopilando en viajes ferroviarios por distintos puntos de la geografía
española.
El
"cuaderno de campo" o de notas tiene una ventaja y es que en él se
mezclan gran cantidad y variedad de datos. El día que me decidí a tratar el
tema de los topes fue por la cantidad de variantes que existen en nuestra red
ferroviaria. No pretendo hacer un estudio exhaustivo de los diferentes modelos
de tope que posee RENFE sino más bien un resumen de los tipos más significativos.
El tope está concebido, por definición, como un obstáculo para impedir que el
tren salga de la vía cuando ésta ya no continúa. Como se puede ver en los
dibujos, los hay artesanos o "caseros" de todo tipo, quizás debido
a la improvisación o a la falta de presupuesto. En estos topes improvisados
los materiales siempre son los mismos: carriles y traviesas, montados en sus
más diversas variantes. Dos taviesas cruzadas sobre la vía (fig. 1) es el estorbo
más simple que podernos encontrar para impedir que cualquier vagón se deslice
o bien esas mismas dos traviesas montadas inclinadas en forma de cruz de San
Andrés, con un pequeño soporte metálico - trozos de carriles- en su parte posterior.
Foto: AGP
Algunas veces
esta disposición acompañada de una señal de pantalla - roja y blanca a cuadros-
nos indica la interrupción de un ramal o de un apartadero anulado (fig 2).
Algo más sofisticado es el montaje en forma de pared o muro (fig 3) hecho con
traviesas colocadas horizontales una sobre otra, sujetas en su parte posterior
por una pequeña estructura de carriles. Estos
topes cabe recalcar que sólo los he visto en vías secundarias, sin movimiento
aparente de vagones o en apartaderos de poca importancia. Aunque me consta que
en los años 40 fueron bastante habituales en estaciones de segundo orden.
En la figura
4 tenemos un tope, si es que podernos llamarlo así, realizado doblando los extremos
de los carriles de forma que impidan moverse a las ruedas.
En las figuras siguientes -5 y 6- tenemos dos ejemplos de topes, de los muchos
que existen en la red española, de construcción metálica, estos concretamente
pertenecieron a la compañía del NORTE. Observando estas estructuras metálicas
vemos que ha existido un diseño previo e incluso una estandarización de los
modelos. La
construcción está realizada con carriles y pletinas roblonadas, atornilladas
o soldadas, según la técnica disponible en el momento de su realización. Así
con un costo mínimo e incluso con materiales de recuperación se han realizado
la mayoría de los topes de nuestra red.
Después de la unificación de RENFE es cuando realmente se empiezan a normalizar
los modelos, aunque visto desde la referencia actual nunca se llegaron a poner
de acuerdo en que tipo era el más adecuado. Durante décadas se ha mantenido
viva la improvisación heredada de las antiguas compañías, hasta la aparición
del llamado "tope de hormigón".
Consiste básicamente, como su nombre indica, en un bloque de hormigón armado
obtenido por encofrado "in si tu", es decir en el mismo lugar donde
debe situarse. En este apartado trataremos dos modelos estandar con ligeras
diferencias entre si.
Uno de ellos, el más común, acomoda la traviesa frontal con los topes, sobre
un escalón realizado con hormigón y que forma parte del bloque del conjunto.
Mientras que
en el otro la traviesa queda adosada con unos tornillos en la pared frontal.
Otra diferencia es la forma posterior del bloque, que en uno de ellos dispone
de un entrante central que ahorra mucho material sin reducir su cometido (fig
7 y 8).
Los dos modelos de tope están situados sobre una losa de hormigón anclada en
el suelo, donde también va fijado el último tramo de los carriles. Los topes
propiamente dichos, suelen ser de vagones convencionales, fijados con tirafondos
en la traviesa frontal.
Como material
primario propongo la utilización de un bloque de poliestireno expandido -porexpán-,
madera de balsa o cartón pluma, según la práctica que tengamos. Las herramientas
serán un buen cutter o sierra de marquetería y un juego de limas. Con esto nos
bastará. Los topes pueden ser de J'S Models (203) o LEMABO (L001) aunque también
nos podrían servir cualquier juego de topes de vagón.
Una vez devastado
y moldeado el bloque base (fig 9) podemos recubrirlo con Agua- Plast o similar.
También podemos cubrir toda la superficie con papel de lija fino que nos dará
la textura granizada del hormigón encofrado y una vez pintado en color gris
claro -color hormigón- sólo con darle unos toques de pátina imitando la suciedad
y el polvo prácticamente tendremos el bloque terminado. Si utilizamos la técnica
del papel de lija deberemos cuidar que las juntas de unión entre los diferentes
trozos queden lo más ajustadas posible, añadiendo si es necesario algo de masilla.
El segundo paso es cortar un trozo de listón del que se utiliza para modelismo
naval de 33x4x1,5 mm para imitar la traviesa donde alojar los topes, haciendo
previamente unos pequeños taladros en el lugar correspondiente y pegando los
topes en su lugar.
Todo este conjunto lo depositaremos sobre el escalón del bloque y lo pegaremos.
El tercer paso es hacer el basamento o losa que imitará la base de hormigón
a partir de plástico o madera de balsa de 1,5 rnm de grosor. Las dimensiones
de la pieza serán de 6Ox33 mm sobre la depositaremos y pegaremos el tope realizado
anteriormente, el tramo final de la vía también irá fijado sobre esta losa,
previa eliminación de las traviesas correspondientes. Con el mismo procedimiento
podemos realizar el otro modelo de tope de hormigón, bloque totalmente macizo.
En un próximo artículo trataremos la construcción de topes metálicos, a partir
de carriles y traviesas con materiales primarios.
FOTOS DEL MODELO TERMINADO
Fotos: JHR
Nota: Texto, topera y dibujos son de Joan C. Cots.-
Todo el material (Textos, fotos
y dibujos) fueron extraídos
de la Revista Maquetrén Año
IV - Nº 36 - 1995.-